Soy Moisés Monroy García, soy extremeño, me encanta cortar jamón y me gano la vida con ello, dicho rápido, parece simple: cortar jamón.
Dicho despacio, es otra cosa. Es escuchar el cuchillo, leer la veta, respetar el tiempo… y servir a la gente un momento bueno, de los que no hacen ruido pero se quedan.
También soy padre y pareja, de dos personas maravillosas, y esa es mi otra gran escuela: dos lugares donde uno aprende a cuidar, a tener paciencia y a mirar el mundo con más verdad.
Este blog es mi diario de a bordo: un lugar para escribir lo que veo y lo que aprendo en el camino. El trabajo, los viajes, los montajes, las dudas, las anécdotas y también las pequeñas certezas que aparecen cuando uno repite su oficio con cariño.
Y hay algo que también forma parte de mi historia reciente: hace nunca demasiado tiempo sufrí un ictus que estuvo a punto de llevárselo todo. Fue duro. Fue un antes y un después. Pero aquí estoy. Lo he superado. He vuelto. Y lo digo sin épica barata: lo digo con gratitud y con calma, porque estar aquí —poder trabajar, escribir, reírme, mirar el día— es un regalo que ya no doy por hecho.
No pretendo enseñar lecciones desde un pedestal. Prefiero contar la verdad sencilla: la del día a día.
A veces habrá jamón. A veces habrá vida. Muchas veces, las dos cosas en la misma tabla.
Si has llegado hasta aquí, gracias por pasar.
Ojalá encuentres algo que te acompañe, aunque sea un rato.