GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS
A Clemente lo conocí cuando yo empezaba en el activismo del cortador de jamón. Fue en 2014. La noche en la que decidimos crear una plataforma ciudadana para defender nuestra profesión. Alguien dijo: “Hay que llamar a Clemente”. Yo ya había oído hablar de él, su nombre pesaba pero nunca me había atrevido a decirle nada personalmente. Le explicamos la propuesta. Escuchó… y se quedó dubitativo. A la mañana siguiente me llamó y fue duro, muy duro. Me dijo que no me conocía de nada. Que no iba a estar en nada hasta ver cómo se desarrollaban los acontecimientos. No regalaba su respaldo, no regalaba su nombre, no regalaba su compromiso. Ahí entendí que estaba ante una persona enorme. Un activista de verdad, como él mismo nos autodenominó más adelante, a él y a mí. ...